
Como veíamos en la entrada de la semana pasada, la “ciudad de 15 minutos” es la idea relativa a la ciudad que ha alcanzado más popularidad durante los últimos años, puesto que parece haber reemplazado en los ámbitos académico y político a otras muchas ideas de moda como “ciudades globales”, “ciudades creativas” o “ciudades inteligentes”. La idea fue del profesor Carlos Moreno de la Universidad Panthéon-Sorbonne, quien lo planteó por primera vez en un artículo de opinión (Moreno, 2016) para después proponer su puesta en práctica en el programa Paris en Commun de la candidatura liderada por la alcaldesa Anne Hidalgo para las elecciones municipales francesas de junio de 2020. Desde entonces, la idea se ha transferido a la agenda política de numerosas ciudades del mundo. Entre ellas, destacan los planes elaborados por los gobiernos locales de Buenos Aires (Buenos Aires Ciudad, 2020), Ottawa (City of Ottawa, 2021) o Edimburgo (City of Edinburgh Council, 2021). Del mismo modo, la idea se ha transferido a la agenda política las principales ciudades de nuestro país. Más allá de las experiencias transformadoras implementadas hace años en Pontevedra, Vitoria o Logroño, la idea de los “15 minutos” entró de lleno en la agenda política de las ciudades de Barcelona y Madrid durante el pasado año. Por un lado, el gobierno de la ciudad condal aprobó los planes de las “supermanzanas” (Ajuntament de Barcelona, 2022). Por otro, el primer partido de la oposición en la capital publicó el libro “Madrid, ciudad de los 15 minutos” (Más Madrid, 2022).
Desde la disciplina de políticas públicas, podemos explicar este fenómeno a partir de la noción de “transferencia” (en inglés, “policy transfer”). Si bien existen distintas definiciones, la “transferencia” se entiende como el proceso por el cual las ideas, el conocimiento, los objetivos o los instrumentos de una política pública se utilizan para desarrollar otra política pública en otro sistema político. Si bien la definición de Dolowitz y Marsh (1996, 2000) es el punto de referencia de la literatura sobre la “transferencia”, la noción ha experimentado un “estiramiento conceptual” que hace necesario aclarar las diferencias con otras nociones claves de la disciplina. Mientras que la literatura sobre la “difusión” (en inglés, “policy diffusion”) se centra en la estructura, la literatura sobre la “transferencia” se centra en la agencia. En este sentido, la inclusión de la idea del profesor Carlos Moreno en la agenda política de numerosas ciudades deriva precisamente de la previa circulación de esta idea entre agentes la academia, la consultoría y las organizaciones internacionales (C40 Cities, 2020, OCDE, 2020 o World Economic Forum, 2022). Durante las dos últimas décadas, la literatura sobre la “transferencia” ha abandonado la perspectiva estatocéntrica para describir procesos que abarcan distintos agentes tanto en un sentido vertical (local y supranacional) como en un sentido horizontal (públicos y privados). De este modo, la literatura sobre la “transferencia” se ha vinculado a la literatura sobre la “gobernanza”, lo que ha dado lugar a un enfoque prometedor para el análisis de la cada vez más sofisticada acción pública local.
Por último, no podemos dejar de mencionar que, a pesar de la rápida transferencia de la idea por numerosas ciudades del mundo, el contenido de la propuesta ha suscitado distintas críticas. Siguiendo parcialmente la clasificación de Lamíquiz, Carpio y Benito (2022), considero que podríamos distinguir entre la crítica sustancial y la crítica instrumental a la idea de los 15 minutos. Por un lado, la crítica sustancial denuncia que el énfasis en el “hiperlocalismo” podría reforzar la segregación al impedir los contactos y los encuentros entre ciudadanos procedentes de los diversos distritos de la ciudad. Esta crítica es la que más eco ha tenido en durante las últimas semanas en medios de comunicación de todo el mundo, a lo que ha contribuido la difusión de noticias falsas sobre el verdadero contenido de la propuesta de la “ciudad de 15 minutos”. Por otro lado, la crítica instrumental advierte de las dudas sobre la transferibilidad de la propuesta a diferentes ciudades con distintos usos, menores densidades y mayores distancias que la ciudad de París. Esta crítica no ha tenido tanto eco en los medios de comunicación de nuestro país puesto que la hiperconcentración en ciudades como Madrid o Barcelona no es tan distinta de la alta densidad de población de París. En todo caso, a pesar de las críticas, parece que la idea de la “ciudad de 15 minutos” ha llegado para quedarse.
Alicia Sevillano
Investigadora Predoctoral de Ciencia Política
Instituto de Derecho y Gobierno Local
Universidad Autónoma de Madrid
